martes, 27 de enero de 2026

El cuerpo ahogado de la lectura y escritura académica; efectos del tsunami IA

 



Por: Otto Gerardo Salazar Pérez. Docente Facultad Ciencias Humanas y de la Educación. 

       Grupo de Estudio Da Vinci   


“La inteligencia artificial y la robótica son un tsunami supersónico. No hay un interruptor de apagado. Viene y se está acelerando.” Elon Musk.

Con el advenimiento y refinación de la IA generativa y sus modelos de lenguaje, la lectura y escritura académica ha sido sepultada por la escombrera generada por el tsunami IA. ¡Esto sucedió ya! ¡Y no nos dimos cuenta! Nada volverá a ser como fue y, en adelante, la lectura y escritura académica no podrán ser sin la IA una práctica social académica relevante. Es un cambio que lo sacude todo, en todas las áreas. 

No hay suficiente evaluación sobre sus efectos. En especial, la dimensión ética, transgredida con mucha facilidad por los estudiantes que deben responder a diversas materias con textos escritos. 

La lectura y escritura, ha sido la vía regia de enseñanza en casi todas las disciplinas, por lo cual nos convoca a todos en la Universidad. 

En cada uno de los programas de grado y postgrado de la Universidad de los Llanos, los cursos que se relacionan con el ejercicio de la lectura y escritura -que se resumen a todos-, los contenidos, metodologías, evaluaciones deberán ser revisados, ajustados y reformulados teniendo en cuenta la IA. 

Los docentes de todas la áreas de formación en cada uno de los programas, empapados por esta ola gigantesca, quedamos desnudos e inmersos en un nuevo analfabetismo relacionado con el uso y aplicación de la IA en la generación de textos académicos que a diario gestionamos como parte de la formación con nuestros estudiantes.

El horizonte, por supuesto, supera lo instrumental del uso de IA en la lectura y la escritura e implica la asunción desde lo crítico y considerar aspectos cognitivos, tecnológicos, éticos, políticos, discursivo, filosóficos.

Elon Musk afirma categóricamente que “ya estamos viviendo la singularidad -momento en que la inteligencia artificial supera la humana-. No es algo que va pasar en cien años. Estamos en la curva vertical de la montaña rusa justo antes de la caída libre”. Cuando le preguntan sobre los plazos Musk es muy específico. Cree que “alcanzaremos la Inteligencia General Artificial o AGI alrededor de 2026. Y para 2030, la Inteligencia Digital superará a toda la inteligencia humana combinada”.

Esto abre una puerta de futuro y, será crisis u oportunidad, según cómo nos plantemos y qué medidas tomemos en el inmediato presente previsivo y estratégico. 

Estas crisis, históricamente, relacionadas con las tecnologías del conocimiento, su generación, archivo y gestión son periódicas y van escalando en complejidad.

Hace 2.500 años, el uso de dispositivos que permitieron la escritura: papiros, tintas, punzones, puso en crisis la cultura de oralidad primaria en Grecia. Filósofos cómo Platón, no hallaban cómo lidiar con ella y se debatían en su uso y desprecio. Platón alababa en público las virtudes de la retórica, humana, ejercitadora de la memoria, mientras condenaba la artificialidad de la escritura. Pero escribía profusamente. Y gracias a su escritura, que terminó imponiéndose, conocemos hoy en día su pensamiento y el de otros filósofos clásicos de la antigüedad griega y culturas mesopotámicas aún más antiguas. 

La imprenta, a finales del medioevo, fue otro remezón. Aun cuando se leía y escribía, la limitación del número de copias frenó la generación, circulación y archivo del conocimiento. Una vez puestas la rotativas a producir miles de copias, la humanidad ascendió a un nuevo nivel y las bases de las sociedades modernas, ilustradas, científicas e industrializadas despegaron. 

Los medios masivos y la digitalización temprana hace 70 años, trajeron una nueva crisis: los mass media y la informática. 

Pero con la IA, todo explota.

Más allá de los medios o uso de las tecnologías, lo que está en juego es la humanidad misma. Y en ello, su principal condición: la inteligencia y la capacidad para razonar del ser humano desde el soporte biológico de su masa encefálica.

La lectura y escritura, desde la perspectiva cognitiva, está íntimamente relacionada con procesos de pensamiento. Aunque el soporte este jugado en gramáticas, para cada uno de lenguajes naturales, amplios y precisos repositorios semánticos, expresados fonéticamente, su esencia y aspecto fundamental es la capacidad de razonar del ser humano y el conocimiento. El lenguaje es nuestro software natural que permite pensar y razonar con sutiliza. Un curso de lectura y escritura, es un curso sobre desarrollo y potencialización de la capacidad para pensar y razonar. 

La IA, a partir de diferenciadas aplicaciones, pueden operar sobre silicio y cobre con el software adecuado, sobre los subprocesos de lectura y escritura: a saber: planeación y búsqueda de ideas, revisión de literatura; enunciación o escritura, y procesos de edición. Es decir, hoy día disponemos de IA que sugiere temas de escritura; revisa, selecciona y ordena fuentes de información sobre el mismo tema propuesto; redacta según las indicaciones de un prompt: lo cual implica adecuación para la audiencia y graduación semántica, estilo, etc. Finalmente, la IA también hace procesos de edición o revisión, por ejemplo, de normas APA, evaluación de fuentes, gramática y redacción ajustada, etc. 

Finalmente, quien opere los dispositivos IA con habilidad –¿escritura?- obtendrá y entregará un texto o documento IAG que es su “responsabilidad” y “autoría”.

Y la evaluación docente se aplicará a los modos expertos o inexpertos para operar IAG para la escritura. ¿La autoría sobre la búsqueda y establecimiento de temas e ideas, la enunciación y edición, finalmente, de quién será? ¿Cuáles serán las nuevas habilidades y competencias del estudiante? En una aula de clase, ¿la diferenciación entre acceso a tecnología: PC, internet 24/7, tabletas digitales, telefonía celular con planes de datos, etc., como generará diferenciación, uso y aprovechamiento?

Como McLuhan, Manuel Castells, ya amenazan obsolescencia teórica, hay una lista de autores en el escaparate que nos pueden ayudar: Byung Chul Han, Kate Crawford, Donna Haraway, Luciano Floridi, Daron Acemoglu, Carissa Veliz, Shoshana Zuboff, Mederith Whittaker, Eric Sadin, Timnit Gebru. 

Será tarea necesaria para al menos, en este primer semestre, se genere un cuerpo de conocimiento sobre el tema que, volcado en textos, diplomados y cursos ajustados se difunda en la Universidad y la comunidad académica regional.





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