Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Docente
Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
La Universidad
Latinoamericana, la Universidad nuestra hace parte de una tradición escolástica
de las universidades pontificias -resurgiendo con fuerza- y humanista. Muy diferente
a la Universidad anglosajona, de las ciencias exactas, puras, sin mucha
distracción discursiva. Además del bizantismo, y los debates sobre pompas de
jabón, tenemos más parecido a la Universidad europea, filosófica, sociológica,
pedagógica, pero con una brecha de subdesarrollo abismal.
Nuestra “investigación”,
con rodilleras, por ejemplo, es leer a los filósofos e investigadores europeos,
sin efectos sustanciales sobre el desarrollo, y medio digerir a los
norteamericanos, a quienes no entendemos porque sus niveles tecnológicos y su
dinámica es acelerada y guardada con celo militar y económico. Es parte del
ejercicio dominador sobre sociedades subdesarrolladas como la nuestra.
En esta dinámica, los
gobiernos y naciones en vías de desarrollo no saben qué hacer con sus
Universidades. Ni siquiera con la educación. Nunca han caminado solas, y
formulan experimentaciones sin estudio y profundización de los contextos específicos
propios latinoamericanos. Que la educación colombiana debería ser como la de
Finlandia, como la de Singapur, como la de Japón. Etc., etc.
La brecha
disociadora de la educación pública y privada, por ejemplo, su conveniencia o
inconveniencia, no se examina ni se discute. Se asume. Los planes de financiación
de la educación superior, “Ser pilo paga”, se persiguieron como modas sin un milímetro
de reflexión. Los procesos de acreditación, uniformadores, formateantes, que
hacen explotar por los aires el concepto de autonomía universitaria. La investigación
misma, insustancial, rutinaria, sin vínculo a publicaciones que destaquen.
La educación técnica,
que ha hecho varias acometidas en Unillanos, sin una discusión a fondo por
parte de los estamentos. Y que por ser inconsulta y sin deliberación, ha
desencadenado paros y rechazo, cuando lo que se debería hacer es examinar más a
fondo su in o conveniencia para una institución que reciente, lucho
denodadamente por su acreditación institucional de alta calidad a través del establecimiento
de un doctorado que nos alejara de la denominación añeja de “Universidad Tecnológica
de los Llanos”.
La formación técnica,
no puede ser condenada de antemano, pero tampoco asumida de manera irreflexiva.
Mucho menos, sin consenso.
Es muy diferente,
por ejemplo, la formación técnica con fines de adiestramiento de operarios, formadores
de administración de la tecnología que nos llega de países desarrollados, a una
formación para desarrollar e innovar en tecnología, para crear soluciones
tecnológicas enganchadas al sector productivo y al desarrollo en general. No una
educación tipo SENA, que ya existe, con probado éxito en la calificación de
mano de obra experta.
En el fondo, está la
definición del tipo de educación superior que se quiere brindar y nos definiría
como institución de educación superior. ¿Una educación con alta formación en investigación,
fuertemente humanista y con pensamiento crítico que asuma los niveles de
productividad intelectual de Universidades pares colombianas como la UIS, Caldas
y otras semejantes. que saque adelante los programas profesionales ya creados y
los eleve a la excelencia? ¿O a “sotto voce” vamos a seguir impulsado formación
técnica donde las premisas y los fundamentos epistemológicas nos arrimen a la
orilla de la educación para el trabajo y el desarrollo humano?
1 comentario:
Los retos de la sociedad moderna ¿Quién, como, dónde se analizan y se proyectan las soluciones? El ruido extraordinario, caótico de lo que llamamos polarización política y consecuentemente social ¿Cómo la entiende el sistema educativo? ¿Cómo un problema que no es de su resorte solucionar o simplemente a distancia observando desde su atalaya?
Si vamos a los retos científicos tecnologicos, ocurre otro tanto. La sostenibilidad en un mundo apocalíptico (según fuentes académicas muy serias) y la equidad, como problema hermano ¿A quienes corresponde tomar la iniciativa?
La ciencia y la tecnología, no como formadores de científicos y técnicos, sino como renovadores y creadores de las nuevas tecnologías, que redireccionen el camino de los humanos y la vida del planeta. En la política no está la solución , hace tiempo los cerebros brillantes huyeron de ese espacio.
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