viernes, 17 de julio de 2026

¿Educación Técnica?

 

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez

        Docente Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.

       Grupo de Estudio Da Vinci          

 

La Universidad Latinoamericana, la Universidad nuestra hace parte de una tradición escolástica de las universidades pontificias -resurgiendo con fuerza- y humanista. Muy diferente a la Universidad anglosajona, de las ciencias exactas, puras, sin mucha distracción discursiva. Además del bizantismo, y los debates sobre pompas de jabón, tenemos más parecido a la Universidad europea, filosófica, sociológica, pedagógica, pero con una brecha de subdesarrollo abismal.

Nuestra “investigación”, con rodilleras, por ejemplo, es leer a los filósofos e investigadores europeos, sin efectos sustanciales sobre el desarrollo, y medio digerir a los norteamericanos, a quienes no entendemos porque sus niveles tecnológicos y su dinámica es acelerada y guardada con celo militar y económico. Es parte del ejercicio dominador sobre sociedades subdesarrolladas como la nuestra.

En esta dinámica, los gobiernos y naciones en vías de desarrollo no saben qué hacer con sus Universidades. Ni siquiera con la educación. Nunca han caminado solas, y formulan experimentaciones sin estudio y profundización de los contextos específicos propios latinoamericanos. Que la educación colombiana debería ser como la de Finlandia, como la de Singapur, como la de Japón. Etc., etc.

La brecha disociadora de la educación pública y privada, por ejemplo, su conveniencia o inconveniencia, no se examina ni se discute. Se asume. Los planes de financiación de la educación superior, “Ser pilo paga”, se persiguieron como modas sin un milímetro de reflexión. Los procesos de acreditación, uniformadores, formateantes, que hacen explotar por los aires el concepto de autonomía universitaria. La investigación misma, insustancial, rutinaria, sin vínculo a publicaciones que destaquen.

La educación técnica, que ha hecho varias acometidas en Unillanos, sin una discusión a fondo por parte de los estamentos. Y que por ser inconsulta y sin deliberación, ha desencadenado paros y rechazo, cuando lo que se debería hacer es examinar más a fondo su in o conveniencia para una institución que reciente, lucho denodadamente por su acreditación institucional de alta calidad a través del establecimiento de un doctorado que nos alejara de la denominación añeja de “Universidad Tecnológica de los Llanos”.

La formación técnica, no puede ser condenada de antemano, pero tampoco asumida de manera irreflexiva. Mucho menos, sin consenso.

Es muy diferente, por ejemplo, la formación técnica con fines de adiestramiento de operarios, formadores de administración de la tecnología que nos llega de países desarrollados, a una formación para desarrollar e innovar en tecnología, para crear soluciones tecnológicas enganchadas al sector productivo y al desarrollo en general. No una educación tipo SENA, que ya existe, con probado éxito en la calificación de mano de obra experta.

En el fondo, está la definición del tipo de educación superior que se quiere brindar y nos definiría como institución de educación superior. ¿Una educación con alta formación en investigación, fuertemente humanista y con pensamiento crítico que asuma los niveles de productividad intelectual de Universidades pares colombianas como la UIS, Caldas y otras semejantes. que saque adelante los programas profesionales ya creados y los eleve a la excelencia? ¿O a “sotto voce” vamos a seguir impulsado formación técnica donde las premisas y los fundamentos epistemológicas nos arrimen a la orilla de la educación para el trabajo y el desarrollo humano?

 

 

1 comentario:

Manuel Antonio Corredor vásquez dijo...

Los retos de la sociedad moderna ¿Quién, como, dónde se analizan y se proyectan las soluciones? El ruido extraordinario, caótico de lo que llamamos polarización política y consecuentemente social ¿Cómo la entiende el sistema educativo? ¿Cómo un problema que no es de su resorte solucionar o simplemente a distancia observando desde su atalaya?
Si vamos a los retos científicos tecnologicos, ocurre otro tanto. La sostenibilidad en un mundo apocalíptico (según fuentes académicas muy serias) y la equidad, como problema hermano ¿A quienes corresponde tomar la iniciativa?
La ciencia y la tecnología, no como formadores de científicos y técnicos, sino como renovadores y creadores de las nuevas tecnologías, que redireccionen el camino de los humanos y la vida del planeta. En la política no está la solución , hace tiempo los cerebros brillantes huyeron de ese espacio.