Grupo de Estudio Da Vinci
viernes, 20 de febrero de 2026
¿Cómo impactará la IA la educación?
martes, 27 de enero de 2026
El cuerpo ahogado de la lectura y escritura académica; efectos del tsunami IA
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez. Docente Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
“La inteligencia artificial y la robótica son un tsunami supersónico. No hay un interruptor de apagado. Viene y se está acelerando.” Elon Musk.
Con el advenimiento y refinación de la IA generativa y sus modelos de lenguaje, la lectura y escritura académica ha sido sepultada por la escombrera generada por el tsunami IA. ¡Esto sucedió ya! ¡Y no nos dimos cuenta! Nada volverá a ser como fue y, en adelante, la lectura y escritura académica no podrán ser sin la IA una práctica social académica relevante. Es un cambio que lo sacude todo, en todas las áreas.
No hay suficiente evaluación sobre sus efectos. En especial, la dimensión ética, transgredida con mucha facilidad por los estudiantes que deben responder a diversas materias con textos escritos.
La lectura y escritura, ha sido la vía regia de enseñanza en casi todas las disciplinas, por lo cual nos convoca a todos en la Universidad.
En cada uno de los programas de grado y postgrado de la Universidad de los Llanos, los cursos que se relacionan con el ejercicio de la lectura y escritura -que se resumen a todos-, los contenidos, metodologías, evaluaciones deberán ser revisados, ajustados y reformulados teniendo en cuenta la IA.
Los docentes de todas la áreas de formación en cada uno de los programas, empapados por esta ola gigantesca, quedamos desnudos e inmersos en un nuevo analfabetismo relacionado con el uso y aplicación de la IA en la generación de textos académicos que a diario gestionamos como parte de la formación con nuestros estudiantes.
El horizonte, por supuesto, supera lo instrumental del uso de IA en la lectura y la escritura e implica la asunción desde lo crítico y considerar aspectos cognitivos, tecnológicos, éticos, políticos, discursivo, filosóficos.
Elon Musk afirma categóricamente que “ya estamos viviendo la singularidad -momento en que la inteligencia artificial supera la humana-. No es algo que va pasar en cien años. Estamos en la curva vertical de la montaña rusa justo antes de la caída libre”. Cuando le preguntan sobre los plazos Musk es muy específico. Cree que “alcanzaremos la Inteligencia General Artificial o AGI alrededor de 2026. Y para 2030, la Inteligencia Digital superará a toda la inteligencia humana combinada”.
Esto abre una puerta de futuro y, será crisis u oportunidad, según cómo nos plantemos y qué medidas tomemos en el inmediato presente previsivo y estratégico.
Estas crisis, históricamente, relacionadas con las tecnologías del conocimiento, su generación, archivo y gestión son periódicas y van escalando en complejidad.
Hace 2.500 años, el uso de dispositivos que permitieron la escritura: papiros, tintas, punzones, puso en crisis la cultura de oralidad primaria en Grecia. Filósofos cómo Platón, no hallaban cómo lidiar con ella y se debatían en su uso y desprecio. Platón alababa en público las virtudes de la retórica, humana, ejercitadora de la memoria, mientras condenaba la artificialidad de la escritura. Pero escribía profusamente. Y gracias a su escritura, que terminó imponiéndose, conocemos hoy en día su pensamiento y el de otros filósofos clásicos de la antigüedad griega y culturas mesopotámicas aún más antiguas.
La imprenta, a finales del medioevo, fue otro remezón. Aun cuando se leía y escribía, la limitación del número de copias frenó la generación, circulación y archivo del conocimiento. Una vez puestas la rotativas a producir miles de copias, la humanidad ascendió a un nuevo nivel y las bases de las sociedades modernas, ilustradas, científicas e industrializadas despegaron.
Los medios masivos y la digitalización temprana hace 70 años, trajeron una nueva crisis: los mass media y la informática.
Pero con la IA, todo explota.
Más allá de los medios o uso de las tecnologías, lo que está en juego es la humanidad misma. Y en ello, su principal condición: la inteligencia y la capacidad para razonar del ser humano desde el soporte biológico de su masa encefálica.
La lectura y escritura, desde la perspectiva cognitiva, está íntimamente relacionada con procesos de pensamiento. Aunque el soporte este jugado en gramáticas, para cada uno de lenguajes naturales, amplios y precisos repositorios semánticos, expresados fonéticamente, su esencia y aspecto fundamental es la capacidad de razonar del ser humano y el conocimiento. El lenguaje es nuestro software natural que permite pensar y razonar con sutiliza. Un curso de lectura y escritura, es un curso sobre desarrollo y potencialización de la capacidad para pensar y razonar.
La IA, a partir de diferenciadas aplicaciones, pueden operar sobre silicio y cobre con el software adecuado, sobre los subprocesos de lectura y escritura: a saber: planeación y búsqueda de ideas, revisión de literatura; enunciación o escritura, y procesos de edición. Es decir, hoy día disponemos de IA que sugiere temas de escritura; revisa, selecciona y ordena fuentes de información sobre el mismo tema propuesto; redacta según las indicaciones de un prompt: lo cual implica adecuación para la audiencia y graduación semántica, estilo, etc. Finalmente, la IA también hace procesos de edición o revisión, por ejemplo, de normas APA, evaluación de fuentes, gramática y redacción ajustada, etc.
Finalmente, quien opere los dispositivos IA con habilidad –¿escritura?- obtendrá y entregará un texto o documento IAG que es su “responsabilidad” y “autoría”.
Y la evaluación docente se aplicará a los modos expertos o inexpertos para operar IAG para la escritura. ¿La autoría sobre la búsqueda y establecimiento de temas e ideas, la enunciación y edición, finalmente, de quién será? ¿Cuáles serán las nuevas habilidades y competencias del estudiante? En una aula de clase, ¿la diferenciación entre acceso a tecnología: PC, internet 24/7, tabletas digitales, telefonía celular con planes de datos, etc., como generará diferenciación, uso y aprovechamiento?
Como McLuhan, Manuel Castells, ya amenazan obsolescencia teórica, hay una lista de autores en el escaparate que nos pueden ayudar: Byung Chul Han, Kate Crawford, Donna Haraway, Luciano Floridi, Daron Acemoglu, Carissa Veliz, Shoshana Zuboff, Mederith Whittaker, Eric Sadin, Timnit Gebru.
Será tarea necesaria para al menos, en este primer semestre, se genere un cuerpo de conocimiento sobre el tema que, volcado en textos, diplomados y cursos ajustados se difunda en la Universidad y la comunidad académica regional.
jueves, 28 de agosto de 2025
Las universidades regionales en el Ranking Mundial de
Universidades QS: América Latina y el Caribe 2025
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Docente
Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
Este es el Ranking QS. Tiene dos lentes que sobresalen (grupo de indicadores relacionados con el mismo tema): Investigación y descubrimiento y Empleabilidad y resultados. Los indicadores de investigación son Reputación académica y citas por facultad: 50%. Y los de empleabilidad: Reputación del empleador y resultados de empleo: 20%. Ambos con un valor de ponderación de un 70%.
Los indicadores están relacionados con la reputación de las instituciones y sus programas en relación a la excelencia académica.
De acuerdo con la clasificación que hace Ranking QS 2025, el indicador, por ejemplo, en investigación, “no solo ilumina la calidad de la investigación de una institución, sino también su enfoque de las asociaciones académicas, su impacto estratégico, su innovación educativa y el impacto que ha tenido en la educación y la sociedad en general”.
El indicador Citas por Facultad, “es una medida de la intensidad relativa y el volumen de investigación que se realiza en una institución. El indicador refleja el volumen de citas que, en promedio, obtiene el personal académico de una institución. Un mayor volumen de citas sugiere que los académicos de dichas instituciones publican en revistas prestigiosas, mantienen una estrecha colaboración y trabajan en temas que merecen un amplio alcance.”
Es de fijarse que, siendo las universidades instituciones de educación, tiene en consideración un factor muy importante: el de la innovación educativa, que deben liderar los centros de investigación y las facultades de educación a su interior como universidades.
El otro factor clave es cómo están recibiendo a nuestros egresados el mercado laboral y como están apreciados por las diferentes empresas.
El siguiente listado es de la 13 Universidades de país que mejor puntúan en los indicadores citados arriba, en el lente de investigación y descubrimiento.
1. La Universidad de
los Andes. (Citas por artículo 75; Artículos por Facultad 91.5; y Reputación
académica 99.9).
2. La Universidad
Nacional de Colombia. (Citas por artículo 28; Artículos por Facultad 81.4; y
Reputación académica 99.9).
3. Pontificia
Universidad Javeriana. (Citas por artículo 26.2; Artículos por Facultad 25.5; y
Reputación académica 97.8).
4. La Universidad de
Antioquia (Citas por artículo 61.6; Artículos por Facultad 81.9; y Reputación
académica 90.6).
5. Universidad del
Rosario. (Citas por artículo 55.3; Artículos por Facultad 46.5; y Reputación
académica 68.5).
6. Universidad de la
Sabana. (Citas por artículo 55.5; Artículos por Facultad 34.5; y Reputación
académica 78.4).
7. Universidad del
Norte. (Citas por artículo 55.5; Artículos por Facultad 63.8; y Reputación
académica 49.5).
8. Universidad EAFIT (Citas
por artículo 37.8; Artículos por Facultad 46.3; y Reputación académica 61.2).
9. Universidad del
Valle. (Citas por artículo 47.9; Artículos por Facultad 30.6; y Reputación
académica 74.9).
10. Universidad
Externado de Colombia. (Citas por artículo 2.6; Artículos por Facultad 5.7; y
Reputación académica 61.4).
11. Universidad
Pontificia Bolivariana. (Citas por artículo14; Artículos por Facultad 52.7; y
Reputación académica 50.1).
12. Universidad
Industrial de Santander (Citas por artículo 14; Artículos por Facultad 52.7; y
Reputación académica 50.1).
13. Universidad ICESI. (Citas
por artículo 59.2; Artículos por Facultad 18.8; y Reputación académica 32.1).
La Universidad de los
Llanos tiene el gran reto de hallar y desarrollar su especificidad y fortaleza
formativa. Es una apuesta diferenciadora que todavía es débil.
Y subir en sus indicadores. Es considerada por el Ranking de América Latina y el Caribe – América del Sur 2025 como una de las mejores universidades públicas de Villavicencio, Colombia, pero puede hacer un mejor desempeño si se ajusta y aceita su sistema y trama académica, que tendría concreción rotunda en cómo se mueva en el Ranking QS los próximos años.
Universidad de los
Llanos. (Citas por artículo 1.9; Artículos por Facultad 13; y Reputación
académica 4.7).
jueves, 14 de agosto de 2025
Investigación desinflada
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Docente Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
Reciente, en el marco de las
semanas previas al inicio de clase tuvimos un encuentro con la DGI de Unillanos
para hacer un ejercicio de autoayuda y catarsis sobre la
investigación en Unillanos. Se organizaron mesas y se nos invito a expresar
“cómo nos hacía sentir” los procesos de investigación en Unillanos y después,
en plenaria, socializar lo que cada mesa concluyó.
Algo que normalmente ocurre cada
año, o cada dos, para revisar y hacer los ajustes a los procesos de
investigación en Unillanos. Bueno, “hacer los ajustes”, pese a la reiteración
de las quejas, es un decir. Los problemas de investigación, sin
solución, son los mismos de hace varios años. Y en cada convocatoria de estas,
o por el estilo, se enlistan los mismos problemas. Así por encimita:
1.Alta burocratización del
sistema; 2. Sistema discriminatorio que subordina a los docentes ocasionales para
la formulación y ejecución de proyectos, perspectiva diferencial y discriminatoria;
3. Moral y entusiasmo de los profesores por el suelo, lo cual los lleva a
automarginarse de formular proyectos. 4.Sistemas engorrosos de legalización que
traen aparejadas la amenaza. Cetera, cetera.
Esta opinión, para nada, en la
expresión de desconocimiento al trabajo de varios docentes investigadores que
han logrado vencer el sistema y han formulado y ejecutado proyectos de
investigación. Bien por ellos. Pero no es el caso de la mayoría. Y se espera
que un sistema funcional se pruebe en el mayor número de casos.
Curioso que un sistema,
establecido para la ciencia, soportada en evidencia, empírica, dependa de un
factor como la moral y el entusiasmo que en este caso no prende.
Abstracciones del humanismo que se relacionan con lo “subjetivo” y los “afectos”,
para reconocer el rol fundamental de las “emociones” en la acción humana que pregona
H. Maturana.
Hace 20 años la Universidad, de
la mano de Carlos Enrique Garzón y Alberto Baquero Nariño, en su PDI declaró
dos propósitos fundamentales: 1. Lograr la acreditación institucional en alta
calidad a 2020 y 2. Convertirse en una universidad investigadora, para superar
el modelo “profesionalizante” que predomina. Es decir, buscó el propósito alto
de convertir la Universidad en un alto centro de producción de conocimiento,
morigerado por la ideología de Ignacio Ellacuría que clamaba en la Universidad
del Salvador: “Otras universidades sabrán más que la nuestra; pero no habrá
ninguna que sepa más de nuestra realidad.” Ecos que venían del sur, de la
Universidad Nacional San Antonio Abad, de Cusco, Perú.
Nuestra alma mater logró el
primer fin, y creo que no tuvo en mente -nunca la ha tenido- de manera concreta
el segundo objetivo: andar y trillar caminos que consoliden la investigación en
toda la Orinoquía, en todas sus áreas de conocimiento. Aupada por el gobierno,
el afán ha estado puesto en ampliar la cobertura, crear programas académicos
sin respaldo de grupos docentes investigadores.
La redención a la región en la
transferencia tecnológica que hizo el IALL elevando el espejo de agua para la
producción de proteína económica y accesible mejoró la dieta de los habitantes
de la Orinoquia; el asesoramiento a los cultivos de soya, arroz, maíz y otros
que lideró el profesor Jorge Ortega, mediada la investigación, impulsó al
Departamento del Meta y la región a los primeros renglones de productividad agrícola
en el país. La investigación en reproducción bovina era activa y notable en el
mejoramiento de especies animales en una Universidad que, siendo más joven y
con menos recursos, fue vigorosa en la investigación y transferencia, cuando
algún día acarició el sueño de convertirse en el mayor centro de conocimiento
de la Orinoquia.
lunes, 21 de julio de 2025
¿Quién
piensa la “Universidad”?
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Docente
Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
Según los filósofos la Universidad
“es el espacio donde las diversas facultades o estudios generales entran en
diálogo para llegar a una comprensión más profunda de lo que es el ser humano,
de su sentido en este mundo, de su función en la sociedad y de su fin
trascendente”.
Las Universidades surgieron al
final del medioevo como comunidades internacionales de hombres de saber que
huían al orden feudal y se juntaron en las nacientes urbes europeas a ejercer
un rol de ciudadanos y a practicar el conocimiento en modo colectivo, mediante
el examen y la discusión. Varías de ellas también nacieron en ámbitos
religiosos, como las escuelas catedralicias y episcopales.
Es decir que Universidad, la
urbe -hoy ciudad- y el concepto de ciudadanía, contrario a
hombres esclavos y en condición de servidumbre, florecieron de un modo
concurrente y a un mismo tiempo hacia finales del medioevo junto con las Universidades.
Lo característico de las
Universidades, en función de su misión de conocimiento, es que los sujetos de
su discurso son entidades externas,
objetos conceptuales o realidades físicas circundantes y no ella misma. Llámese
campo de conocimiento, disciplina, objetos de conocimiento, etc., jugados en
Facultades y Escuelas. Así, el discurso sobre el que discurre la Universidad a
través de sus escuelas y Facultades pueden ser la Pedagogía, la Economía, la
Medicina, el Derecho, la Ingenierías y en general todas las ramas del saber. Es
su función.
Pero pocas veces, la Universidad
piensa en sí misma. No me refiero a los Planes Estratégicos, a las definiciones
de su misión, visión y planes de desarrollo y de acción. Varios de estos
documentos están jugados en temporalidades y son de un orden rutinario técnico
administrativo. Muy pocos estudiantes y docentes, retienen y digieren, por
ejemplo, la misión y visión de su escuela, a no ser de tarea en diligencias de
acreditación. Aun así, no han provocado una hermeneútica y desciframiento de su
sentido. Se asumen más como parte conexa del letrero.
Tampoco a las directrices y
planes del gobierno nacional que a través del Ministerio de Educación, amén de
la cacareada autonomía universitaria, regula y modula las instituciones de
educación superior en términos de calidad y cobertura. Las universidades
terminan así siendo un reflejo de la acción de gobierno con fines educativos de
manera primordial para surtir y mantener saludable el mercado laboral y los
oficios que demanda la sociedad, de manera preponderante ahora, en función del
mercado y el consumo. Empiezan a imperar así conceptos como: oferta y demanda
académica, punto de equilibrio y otros de una racionalidad de producción,
mercadeo y consumo de la educación.
Los ejes misionales de “formar
ciudadanos”, con “pensamiento crítico” y con “aprecio por el patrimonio
histórico y las expresiones culturales”, quedan relegadas a un segundo plano o
sin prioridad. La consolidación de la masa crítica y la excelencia académica no
se corresponde con resonancia y reconocimiento de investigaciones que rumian la
cotidianidad de un conocimiento de nimiedad y detalle. Que tampoco tienen
salida en revistas que prácticamente desaparecieron de la Universidad. En el
currículo se derrumban las columnas del humanismo y crece con ansia el afán por
promover programas nuevos que satisfagan la demanda de mercado para salirle
adelante a los competidores de otros universidades de carácter privado
enfocadas en otros valores.
Los claustros académicos y los
colegiados; desde el Académico, Consejos de Facultad, Escuelas y de Programa,
además del oficio rutinario de gestión, no alumbran el camino mediante la
publicación de documentos para precisar alcances y realidades de conceptos como
la autonomía universitaria, sentido y fin de la educación superior, calidad de
la educación, competencias y los frustrados “resultados de aprendizaje”.
Hace unos años, circularon una miríada
de pequeñas publicaciones de grupos entusiastas de profesores de diferentes
Facultades y Escuelas que se dieron a la tarea de reflexionar, pensar de manera
crítica e intentar estimular una masa crítica en la Universidad que sucumbió a
la “formatitis” y desaparecieron del todo. Su objeto de conocimiento y
discurso, eran precisamente la Universidad.
Por precariedad, el debate ha
derivado a la formalización docente y a la consolidación de una planta docente
como requisito básico de establecer una comunidad académica que es débil por el
vinculo precario de la “ocasionalidad” sistemática y perenne y “la catedra”
recurrente como forma de completar el equipo de docentes.
miércoles, 23 de abril de 2025
Tiene
sentido celebrar el día del Idioma
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Grupo
de Estudio Da Vinci
Docente del
Curso Procesos Comunicativos
Solo los países de culto
al saber escolástico rinden desmedido tributo a la lengua. Muy pocas naciones
tienen “academias de la lengua”, para incienciar y rezar las fórmulas de la
corrección y el buen hablar. No me refiero a los institutos de investigación en
lenguas, como el Instituto Caro y Cuervo, el Instituto Cervantes, por ejemplo,
u otros por el estilo. Se supone que un “instituto” describe, adelante estudios
sobre la lengua, investiga, etc., pero no da reglas ni establece normas de
escritura y buen hablar, que es la tendencia de las “Academias”, asociaciones de
pares de saber caduco que pretender imponer el habla y mantener en cinturón de
castidad la dinámica activa y mutante de las lenguas naturales.
Aparte de eso, ¿por qué es
preciso celebrar el día del idioma?
En primer lugar, el
lenguaje es pre requisito de la existencia de sociedades, de grupos humanos que
en la articulación de acciones coordinadas, como dice Maturana, lograr superar
su condición de individuos subjetivos para llegar a la condición social
intersubjetiva, lo que marca el proceso civilizatoria, colaborativo y de
construcción del saber colectivo. No es poca cosa.
Segundo, el idioma esta
estrechamente vinculado con nuestra capacidad de pensar. El horizonte de
pensamiento de un ser humano es equiparable al desarrollo y consolidación de su
lenguaje. Un lenguaje pobre y escasamente desarrollado, se convierte en un pensamiento
pobre y escasamente desarrollado. El lenguaje es el repositorio del saber
humano, dice Ayakawa.
Tercero, el lenguaje es la
base de la expresión, del examen interno, del autoconocimiento, lo cual, en términos
de los griegos, del conócete a ti mismo, no es poca cosa.
Cuarto, el lenguaje nos
margina o nos permite acceder a recursos y fuentes de poder. Teum Van Dikj, el lingüista
holandés, en su Análisis Crítico del Discurso,
ACD, describe cómo el acceso diferenciado a los recursos del lenguaje y
el “discurso” nos pone en situación de ventaja o desventaja en el juego social
y la persecución de los recursos.
Quinto, el lenguaje tiene expresión
en la forma de arte que es la literatura. Fue consuelo, refugio y fuente de
transmisión de conocimiento para las primeras sociedades nómadas de la
humanidad. Contar historias, narrar, contar, fue la primera forma de comunidad alrededor
del fuego para conjurar el miedo, organizar la experiencia y transmitirla a los
demás. Por ello celebramos a Cervantes, a García Márquez, a Shakespeare.
No son los únicos
factores, otros nuevos se han sumado, muy potentes, de los que habla Lyotard,
J. F. en "La condición postmoderna. Informe sobre el saber".
Ubica el lenguaje en el
centro del saber y las ciencias de punta: "…desde hace cuarenta años las
ciencias y las técnicas llamadas de punta se apoyan en el lenguaje: la
fonología y la teorías linguísticas, los problemas de la comunicación y la
cibernética, las álgebras modernas y la informática, los ordenardores y sus
lenguajes, los problemas de traducción de los lenguajes y la búsqueda de
compatibilidades entre lenguajes-máquina, los problemas de la memorización y
los bancos de datos, la telemática y la puesta a punto de terminales
"inteligentes", la paradojología."
Lyotard sostiene también:
"El saber en general no se reduce a la ciencia, ni siquiera al
conocimiento". Es apenas una parte y suele desconocer el saber
tradicional", (...) "la preeminencia de la forma narrativa en la
formulación del saber tradicional". "El relato es la forma por
excelencia de ese saber". Ese saber -el científico- se encuentra así
aislado de los demás juegos del lenguaje cuya combinación forma el lazo social.
Es así que las
Universidades y los centros educativos deberán promover y estimular las formas
del discurso narrativo, generador en mayor medida del lazo social, promotor de
valores morales, éticos y afectivos para restituir en parte el desbalance que
se ha zanjado por una educación formal que privilegia el discurso científico.
Objeto central que persigue el Taller de Escritores de la Universidad de los
Llanos.
martes, 1 de agosto de 2023
Los lenguajes del inconsciente y la Inteligencia Artificial
Por: Otto Gerardo Salazar Pérez Grupo de Estudio Da Vinci. Docente del Curso Procesos Comunicativos. Escuela de Humanidades. Facultad Ciencias Humanas y Educación. Unillanos.
Los lenguajes naturales
tienen un origen oscuro en la mente del ser humano. Son inexplicables los
procesos de su génesis. De pronto la nueva lengua aparece por ahí, circulando
en boca de sus hablantes con reglas definidas y valores semánticos atribuidos y
negociados en dimensión social que, además, tramita la consciencia individual para
expresar, comunicar y conocer la realidad de manera directa o abstracta.
Es decir que, hablando de
las lenguas o lenguajes naturales primero aparece el código, y después,
mediante su descripción y estudio, se deducen las reglas, se hace evidente la
gramática de esa lengua.
No es poca cosa la que
está en juego en ellas. Casi lo medular de lo que es ser humano. El proyecto de
investigación más ambicioso para develar este misterio lo llevó a cabo Noam
Chomsky, el lingüista estadunidense. Su gramática generativa transformacional
intentó develar el sustrato universal de todas las lenguas. No lo logró del
todo
Con los lenguajes
artificiales, como los lenguajes de programación para interactuar con máquinas,
sucede todo lo contrario: de manera cuidadosa se elabora el código y se
establecen las reglas y después se usan. Es decir, se concibe una gramática y,
a partir de ellas, se crea un lenguaje de programación que sirve para comunicar
e interactuar con las máquinas.
Estos nuevos lenguajes fueron
un dilema para el primer hombre que pensó que los seres humanos podíamos
interactuar con una máquina a través de un lenguaje, Alan Turin, el famoso
descifrador de código Enigma de la segunda guerra mundial, planteado en su
famoso artículo: “Maquinaria computacional e Inteligencia”, (1950). El artículo
rompe fuego con la siguiente pregunta: “¿Pueden pensar las máquinas?”
Si como dijimos arriba,
una función fundamental de los lenguajes naturales humanos arraigados en el
inconsciente es el de generar ciertas condiciones de consciencia en el
individuo que le permita conocer, y sus derivados, pensar y especular, ¿bajo
qué condiciones, máquinas con extraordinarias capacidades de almacenamiento de información -memoria-,
programadas desde la explicitación de reglas conscientes dictadas por un
programador, pueden pensar y especular sin un fondo oscuro de la inconsciencia
propio de los seres humanos? ¿Cómo se suplirían aspectos de orden emocional,
afectivo, inconsciente propios del ser humano y que hacen parte de nuestro ser
en el lenguaje? ¿Qué moralidad en el lenguaje precede a la acción de una
máquina inteligente? ¿Qué ética orientará los pasos a partir de la consciencia
de la entidad generadora del lenguaje y sus interlocutores? El tipo de
consciencia de una máquina de pensar en términos de su propia existencia, ¿cómo
se resolverá? ¿En el ateísmo o en el teísmo?
Según el texto que por amabilidad
del profesor Dumar Jaramillo recibimos desde el mes de mayo, la “Guía de
inicio rápido sobre ChatGPT e Inteligencia Artificial en la educación superior”
UNESCO (2023), la IA viene a ser básicamente “un modelo de lenguaje que permite
a las personas interactuar con una computadora”.
La IA no es nueva pues
desde hace años está instalada en nuestra cotidianidad, por ejemplo, en la interacción
con cajeros automáticos, menús telefónicos y predictores de texto básico en
nuestros teléfonos celulares, que no pocas veces predice disparates.
La clave está en su
condición “generativa por su capacidad para producir resultados originales”. Y
la irrupción inevitable que hará en el campo de la educación, para bien o para
mal.
Se sabe que la IA puede
cumplir roles de facilitación y apoyo en la formación como: guía
complementaria, tutor personal, co-diseñador y evaluador. La IA, según UNESCO, “podría
mejorar el proceso y la experiencia de aprendizaje de los estudiantes”. También
se destaca el papel que podría jugar en la investigación para generar ideas, mejorar la redacción, recogida y análisis de datos y diseño.
“Podría” es una promesa
ambigua, claro está. Una utopía, que sabemos, tiende a no realizarse. En cambio,
las distopias transitan por avenidas y están ya en el horizonte.
Antony Brey en “La
sociedad de la ignorancia” (2011), advertía que “las mismas tecnologías que hoy
articulan nuestro mundo y permiten acumular saber, nos están convirtiendo en
individuos cada vez más ignorantes” y superficiales. Sumum de artificialidad de una sociedad
fresa coronada por la Barby película y sus dramas de celulitis. La tecnología computacional
por sí sola no nos ha convertido en sociedades con más conocimiento y contrario
a ello, señala retrocesos en fundamentalismos religiosos, teorías conspirativas,
el desastre ambiental y espíritu anti ilustración en amplios sectores de la
población arrojados a los brazos del consumismo y el hedonismo.
Finalmente, el talón de Aquiles, según analistas en todo el mundo de la IA usada en la educación superior, está relacionado con la integridad académica y la imposibilidad para IA de sustituir la creatividad humana y el pensamiento crítico. Lo cual es un indicador de una tarea por hacer desde el dominio de los discursos socio humanísticos, del lenguaje y éticos de las unidades académicas correspondientes en las instituciones de educación superior de la región y el país.



