Por: Otto Gerardo Salazar Pérez
Docente Facultad Ciencias Humanas y de la Educación.
Grupo de Estudio Da Vinci
Mariano Sigman y Santiago Bilinkis (2023) subrayan que durante la pandemia del COVID-19 se produjeron cambios radicales en muchas instituciones. Todos recordamos, de una u otra forma, el oleaje furioso de incertidumbre que trajo la pandemia y el encerramiento.
Poco a poco, se fueron vislumbrando las rendijas para conjurar la crisis, al menos en lo educativo: “las clases apoyadas en medios virtuales”, “las video conferencias y la popularización del “meet” y otras aplicaciones por el estilo.
Sin embargo, una vez conjurada la crisis y masificadas las vacunas, la mayoría de esos cambios desaparecieron y las plataformas que soportaban la educación a distancia pasaron de nuevo a un segundo plano.
Pero con la IA no sucederá lo mismo. Es disruptiva y vino para instalarse de modo permanente. Dividirá las aguas en dos. Los que la acojan, se adapten y salgan adelante; y los que la ignoren o rechacen, a quienes arrasará y borrará de la faz.
Seth Fiegerman, editor de Bloomberg News sostiene que “Wall Street finalmente está asumiendo que la inteligencia artificial podría impactar una gran cantidad de industrias. Y mucho más rápido de lo previsto.”
Para Carmen Reinicke, reportera experta en el tema: “Vimos caer las acciones de videojuegos tras el lanzamiento de un nuevo Google Gemini, vimos aseguradoras afectadas luego de que una starup lanzara un nuevo producto. Y más recientemente, las inmobiliarias están vendiendo pues los inversores creen que ese será el próximo sector afectado.”
Cada semana es lanzada una nueva aplicación de IA que amenaza muchos campos de trabajo: programadores, profesionales del derecho, autores y guionistas, traductores, ilustradores, y un largo etc.
En términos de la educación, según Sigman y Biliski, serán necesarios expertos que calculen lo qué se debe preservar en lo educativo, y lo qué se debe renovar, en contra de las tendencia tradicionalistas de los educadores. Los cambios acelerados, sostienen, “pasan a ser naturales para los jóvenes y extraños para los mayores.” Lo cual va perfilando una singular asimetría del conocimiento inter generacional; es decir, en algunos temas, los niños y adolescentes pueden estar más informados que los adultos. Y el maestro cuenta ahora con pobrísimos recursos para lograr la atención de los estudiantes. Un “buen número de aplicaciones compiten con el docente y tienen una ventaja descomunal para atraer la atención de los chicos.”
Sin embargo, buena parte de estas aplicaciones, fomentan lo que los autores llaman el “sedentarismo intelectual”, la pérdida de capacidad individual y colectiva para pensar de manera crítica. Corremos el riesgo de perder capacidades que “son pilares básicos del conocimiento: la concentración, la capacidad de lectura, el buen uso del lenguaje y el pensamiento lógico matemático”.
La tarea por hacer: en el currículo universitario, como proyección de futuro, habrá que considerar qué se queda y qué es necesario implementar. En especial, sobre el saber disciplinar, ya que las humanidades tienen cierto salvamento al constituir parte esencial e insustituible de lo humano. El presente justificado y pertinente de la formación es la respuesta acertada y certera al futuro de nuestra sociedad y el ejercicio de las profesiones futuras.
Sigman, M et Bilinkis, S. (2023). Artificial la nueva inteligencia y el contorno de lo humano. Pengin Random House Editorial, S.A.U.
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